Intercambio de casas: una nueva manera de viajar con niños

Ni hotel, ni camping, ni apartamento de alquiler. Lo que está de moda ahora para alojarse durante las vacaciones de verano, un puente o un fin de semana es intercambiar tu casa. Las familias con niños son las que más se apuntan a esta nueva manera de irse de vacaciones.  ¿Por qué ? Analizamos un poco más de cerca este fenómeno que está cambiando nuestra manera de viajar.

Intercambio de casas

Intercambio de casas: una nueva manera de viajar con niños

Más días, menos presupuesto

Uno de los principales motivos que llevan a las familias viajeras a intercambiar su casa es el presupuesto. Los gastos de alojamiento son uno de los apartados más importantes cuando planificamos nuestras vacaciones, sobre todo si viajamos con niños. Cuando intercambias tu casa, el alojamiento te sale gratis. Aunque si pasas por una web intermediaria (en la que puedes registrar tu casa y ponerte en contacto con otros miembros que, como tú, también quieren intercambiar su casa), deberás prever una cuota de inscripción que puede variar entre 80 y 130 euros al año.

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Vive como un local

Vivir en una casa de intercambio te permitirá viajar de una manera diferente, vivir de cerca la cultura local, integrarte mejor en las costumbres del país, conocer al vecindario, ir a comprar al super del barrio…. En definitiva: viajar sintiéndote un poco menos “turista”.

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¿Y los niños ?

Esta fórmula de alojamiento es una de las que más seducen a las familias que viajan con niños. Tener a mano todo lo necesario para un bebé, por ejemplo, una habitación llena de juguetes, bicicletas… y disfrutar sin prisas ni horarios de tus días de vacaciones. El llamado «slow travel», otra tendencia viajera que pisa fuerte y que es ideal para las familias, porque tener prisa y niños no suele ser compatible ¿verdad?

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Recelo o confianza

Intercambiar significa que si tú vas a la casa de alguien, ése alguien vendrá a la tuya. Y eso puede provocar cierto recelo o desconfianza. Superada la reticencia inicial, la tendencia general es que los intercambios se desarrollen sin incidencias, y que las familias que participan en este trueque se esmeren en cuidar la casa en la que residen durante ese tiempo de intercambio como si fuera la suya propia. Intercambiar casas es, sobre todo, una filosofía de vida basada en la confianza y el respeto mutuo. Y una manera distinta de consumir, más social, generosa y con un menor apego por los bienes materiales.

Fotos: Pleinevie, Intercambiocasas, Voyagesetenfants, Knok, Familiasenruta

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